Cádiz.
Acaba de ser reelegido presidente de la Asociación de la Prensa
de
Cádiz (APC). Es su segundo mandato y será el
último. Lo establecen los
estatutos, igual que la paridad en la junta directiva, "porque es un
hecho que hay más mujeres en las redacciones", reconoce Fernando
Santiago.
—¿Por qué defiende la
APC el acceso a la profesión desde la Licenciatura de Periodismo?
—Ahora
mismo se da una situación paradójica puesto que son las
empresas
quienes deciden el acceso a la profesión, pero desde hace 35
años
existe un título universitario que expide el Gobierno. Entonces,
no
entiendo que con el sistema de becas y la única
limitación de la
selectividad, que no se haga caso a ese título, si todo el mundo
tiene
acceso. Los mejores periodistas, con todas las excepciones del mundo,
son los que tienen formación, son más independientes.
Repito que hay
excepciones, magníficos compañeros que no tienen la
titulación pero son
brillantes profesionalmente.
—Entonces, ¿los
fotógrafos no son periodistas?
—No,
son fotógrafos. Existe una asociación de
fotógrafos. Me parece una
profesión magnífica. Productores y cámaras de
televisión,
infografistas, fotógrafos completan el producto que hacen los
periodistas. Hacen un trabajo fundamental. Es un oficio
dignísimo y
necesario. Pero no son periodistas. De todas formas, la
Asociación no
determina el acceso a la profesión ahora.
—¿Cómo
definiría el panorama mediático en la ciudad?
—Ha
habido un aumento del pluralismo, lo cual es interesante y para estar
contentos. Ha permitido que desaparezca prácticamente el
desempleo de
la profesión. Incluso algunos compañeros han visto
incrementadas sus
expectativas laborales. De manera paralela, se ha dado la
aparición de
periódicos gratuitos y digitales, emisoras locales de radio y
televisiones locales. Esto se ha producido gracias a la
democratización
de las nuevas tecnologías –los aparatos son más baratos–
y con poco
dinero se puede montar una medio de comunicación. Pero a la vez
ha
provocado una situación muy grave, de precarización, en
la que sufren,
especialmente, las mujeres y los jóvenes, que son los peores
pagados.
El salario medio en la provincia de un periodista son 800 euros y la
jornada media de trabajo de 10 horas. Me parece que éste es de
los
problemas más importante con el que nos encontramos ahora.
—¿Las nuevas
tecnologías benefician el trabajo de los periodistas o lo
dificultan?
—Es
como todo. Facilitan el trabajo, siempre y cuando no se pierde el
contacto con el suceso, con la calle. La presión empresarial
hace que
el periodista salga poco de las redacciones porque tiene que escribir
varias noticias o hacer varias piezas. En ese caso, las nuevas
tecnologías ayudan al periodista: el teléfono
móvil, el email, la
cámara digital, incluso los gabinetes de comunicación. El
periodista no
tiene tiempo y pierde el contacto directo con la fuente, que es
imprescindible.
—En el caso de los huesos no
humanos hallados
en la barriada de la Paz, ¿cree que los medios son responsables
de las
reacciones de los ciudadanos ?
—Al irse creando conglomerados
de medios de comunicación y al irse aligerando el contenido de
la
información se está contaminando del entretenimiento. La
llegada de
televisiones nacionales que quiere cosas lo más espectaculares
posible
contribuye a inflar cualquier suceso, junto a una mala política
informativa de la Policía y el gusto de los vecinos de verse en
los
periódicos y en la televisión.
La información tiene que
contemplar los hechos desnudos, porque es un derecho de los ciudadanos.
Todo lo demás es un espectáculo.