Delmi Álvarez
Cafetería hotel Reval
10.30 sábado
Tallinn
Llegó,
dió los buenos días educadamente en creol y se sentó.
De su bolso negro sacó un pequeño frasco de pintura de uñas
y con una voz dulce y suave me dijo, Desea tomar algo? Mientras la
fotografiaba se hizo la manicura con toda la naturalidad del mundo.
Cize, como la llaman sus amigos es una persona observadora, intuitiva,
diría yo, es alguien que sabe leer los ojos de los demás y
puede anticiparse a las situaciones. Desprende bondad y se le puede considerar
pobre como los demás pobres, que es ser generosa y no vivir en una
nube de grandeza. Lo puedo sentir mientras observo sus movimientos. Bebe
agua y fuma un cigarro detrás de otro. Sobre su pecho reposan medallas
de oro que cuelgan de su cuello y sus dedos de piel africana y ébano
lucen anillos. En uno de ellos puedo leer: Zuca. "Es de mi amigo". De tu
novio?, le pregunto afirmando y me sonríe.
Caboverdiana, de
mirada tranquila y sonrisa cómplice esta mujer desprende magnetismo
cuando se habla con ella, hay un algo que cautiva, quizá su leyenda,
su vida, su pasado. "Va a ser difícil que pueda contarle mi vida en
un momento" me dice cuando después de darle brillo a las u?as (las
acaba de cortar hace unos días) le digo que me gustaría entrar
en su vida durante el tiempo que siga sus pasos, tratar de ser un cirujano
que pueda abrir su pasado y diagnosticar quién es Cesaria Évora.
Julián
es cubano, primer violinista de la Filarmónica de La Habana y músico
con Cesaria desde hace cinco a?os la conoce lo suficiente como para decir
que "es una mujer maravillosa, y de la cuál todos estamos orgullosos,
no la vemos como un jefe, porque somos como una familia".
Julián
como buen cubano que se entrega a la charla, me contó muchas anécdotas
de Cesaria, entre las que destaco una, aquella cuando el presidente de Portugal
intentó una y otra vez tener una entrevista personal con su ídolo
sin poder conseguirlo. A Cesaria Évora no le gusta demasiado
la gente importante, prefiere lo sencillo, ella es humilde y lo que le gusta
es lo humilde, lo de su clase. Su casa de Mindelo siempre tiene las puertas
abiertas para la gente que desea conocerla. A su mesa sienta a pobres, a
gentes que no tienen nada, porque ella es sencilla y le gusta ayudar, porque
no puede olvidar los tiempos en que ella también era pobre.
Un
cigarro detrás de otro y afortunadamente la bebida ha pasado a la
historia. Ahora solo bebe agua y se cuida de que las comidas sean lo más
caseras posible. En los conciertos p?de que en el camerino dejen una botella
de cognac, no para ella, pero si para alguien que venga, dice Julián.
A mí me tiene llamado más de una vez y algún otro amigo
para que le mandemos un trago. Ella lo ha dejado por completo, ya se bebió
todo lo que se tenía que beber"
En su habitación Cize
plancha los vestidos que va a utilizar en el concierto de esta tarde en Tallin.
Patricia, su asistente personal y también caboverdiana dice que nunca
quiere que se los planche, "prefiere hacerlo ella misma" ?Puedo hacerle una
foto a los pies?. No ahora no, me contesta. Fotografio sus manos mientras
plancha y sus anillos. Oro en sus manos. En la habitación hay una
maleta con ropa todavía sin deshacer. Las maletas son para muchos
la vida, la familia, los amigos. Las maletas son los recuerdos de los lugares.
Cesaria trata de estar con los suyos permanentemente. La tierra,
su Mindelo es la conexión. "Márcame a casa", le dice a Patricia.
Comienza en los Países Bálticos una gira de 62 actuaciones
hasta el seis de agosto. No se como puede aguantar, le digo a Patricia, mientras
caminamos por la calle Viru, "ella es así, es fuerte".
Cesaria
es puntual para sus cosas. Por ejemplo con las comidas. Hoy posiblemente
coma costillas de cerdo o cordero a la parrilla, dice Julián, es un
plato que le encanta.
Si hay algo que me atrae de Évora es su
forma de agarrar los cigarrillos que se fuma. Otro placer es fotografiar
el momento. Veo a través del visor de mi cámara como el cigarro
es estrangulado por los dedos. Hay una fuerza que se transmite en el aire.
Creo que es la típica persona a la que no le gustan los bocazas y
los charlatanes, los que nunca dejan hablar. Ella es observadora, sé
que le gustan los hombres como a los hombres nos gustan las mujeres. Trato
de imaginarme quiénes han sido ellos, los que le dieron la semilla
para tener tres hijos. Uno murió y los otros dos tienen 44 y 36 a?os.
Fueron los hombres de un momento que marcó su vida, pero a ella no
le gusta estar esclavizada. Ha luchado como cualquier otra mujer y nadie
le ha regalado nada, absolutamente nada. Su orgullo va emparejado a su pasado,
al igual que la voz que comunica en sus canciones el dolor, la alegría
, la morna.
La voz de Cesaria es la de una mujer que canta a la vida,
al amor, que envía al aire mensajes de pasión, dolida y maravillada
por lo que ha sido y por lo que es gracias a su trabajo. La morna es ni bueno
ni malo, así son las canciones que la diva suelta en los conciertos.
No quiere salir del hotel. Afuera la temperatura es de -8 C. Demasiado frío
para una caboverdiana. Sus pies han sido operados al igual que sus ojos en
Portugal, que antes eran la historia de dos hermanos Paulino y Camuche que
se ayudaban el uno al otro.
Aeropuerto de Riga
13.45
Cesaria
Évora, mujer carismática, le molesta subir escalones porque
sus piernas tienen dolores, canta sobre una alfombra, no le gusta el caviar
pero "compré comprado dos latas que me dejé olvidadas en algún
lugar" me dice. Invita a comer y siempre se preocupa de que todos coman y
tengan comida. No espera por nadie. Cuando fuma es poetisa. Cuando canta
me recuerda a mi madre, que también canta. Las madres cantan a sus
hijos cuando todavía son un garbanzo o una habichuela, y más
tarde les siguen cantando. La vida de esta mujer es una larga canción
a la vida.
A Cize le gusta que los músicos entren al camerino y
coman de lo que hay. Le gusta compartir y firmar autógrafos. Le gustan
algunos dulces. No le gustan los que hablan demasiado, los vocazas. Es una
mujer luchadora, representa a una madre, una mujer y una esposa, pero como
dice ella "todavía no me llegó el amor".
En el VIP del
aeropuerto la esperan el manager de Queen productions Ojars Grasmanis, recientemente
apuñalado por su su ex-socio Alex Dubas en el día de San Valentín
en un bar de la ciudad vieja de Riga. Es él q uién
me lo dice cuando llego a la sala. También hay allí un periodista
de la revista Privata.
La Opera Nacional de Riga ha colocado el cartel
de no hay entradas. El lleno es total y en los anfiteatros hay gente de pié,
son las entradas más baratas. En el patio de butacas, los privilegiados
que pueden estar sentados después de haber pagado hasta 100 Ls se
comen a la diva con los ojos. Un espectáculo de lujo. Una y otra canción
y su público el público de Cesaria Évora pide una última
morna. El público aplaude con fuerza cuando Cize canta Bésame
mucho. La morna y el fado, son distintos y ella era una cantanet en Mindelo
que adoraba a Amalia la mejor cantante de fados de Portugal.
Ma?ana
se va a Lituania y el manager del grupo en la gira José Zambujal me
invita a seguir con ellos, en autocar hasta Vilnius pero no puedo, tengo
más obligaciones. En estos pocos días de vivencia con ellos
he conocido a los músicos Nando, Totinho, Julián, Kaku, Gil,
José Antonio, Miroca y a Patricia Karantinos, la asistente personal
de Cize. Todos son una familia y van unidos de la mano porque para que la
diva pueda cantar necesita sentirlos, a todos muy dentro, porque Cize canta
con el corazón y sus mornas nacen del Atlántico, del amr que
la vió nacer y a donde después de 62 actuaciones más
irá a descansar. Se escucha una leyenda ultimamente sobre si será
para la cantante la ultima gira. Alguien muy íntimo a ella se
apresura a decir, a Cize todavía le queda mucho que cantar.
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